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A través de la capacitación de Animadores de las ESPERE, esta área promueve de manera permanente en los diferentes ámbitos del hacer comunitario, la cultura de la reconciliación. Las comunidades normalmente empiezan con un pequeño grupo de animadores capacitados in loco, y desde el pequeño núcleo se va fraguando la creación de CENTROS DE RECONCILIACIÓN. Aunque es una experiencia naciente, se espera en el próximo futuro, lograr establecer muchos centros de reconciliación que se conviertan en focos inspiradores de convivencia, de justicia social, de equidad, de negociación y superación pacífica de los conflictos, de reparación de las víctimas y también de reintegración de los victimarios/ofensores.
Es los espacios comunitarios se busca de privilegiar la familia. La realidad de buena parte de las ciudades latinoamericanas manifiesta niveles elevados de violencia intrafamiliar en la que los miembros más débiles (los ancianos, los niños y las mujeres) son las víctimas más frecuentes y numerosas. La cultura del perdón y de la reconciliación ha demostrado ser un valioso apoyo para disminuir la violencia intrafamiliar – epidemia invisible de las ciudades.
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